- Soy piscis, y creo que cumplo con muchos de los rasgos más característicos del signo.
- Creo que amo los dulces, sobre todo los chocolates.
- De chica quería ser arquitecta, luego abogada, luego ninguna de las dos.
- Tengo la manía de ver al interior de las casas ajenas cada vez que veo una puerta abierta o la puerta del garaje levantada. Y siempre me quiero meter a casas de desconocidos solo para saber cómo son estas por dentro.
- Me gusta ver revistas e imágenes de diseño interior de casas.
- Me encanta la soledad y hago muchas cosas sola solo por placer.
- Eso no tiene nada que ver con la soltería, aunque espero no ser soltera para siempre.
- Sí, analizo mucho a las personas y no lo comento.
- Suelo ser bastante reservada al principio, por desconfianza, timidez, etc.
- Muchos se ríen de mi risa, no entiendo por qué.
- Soy muy floja y suelo postergar las cosas (sí sé que no es bueno).
- Amo dormir.
- Como cuando estoy aburrida.
- Siempre quiero saber más.
- Me gusta mantener perfil bajo y con eso no intento justificar mi introversión...aunque tal vez sí porque ya he aprendido a vivir con ella y ahora sé que…me encanta.
- Parezco seria, siempre ha sido así.
- Soy muy mala líder pero intento revertir eso.
- Soy muy mala exponiendo y debería tomar clases de oratoria.
- Me encanta mi carrera (seré comunicadora…ironía). Si luego pudiera estudiar otra elegiría antropología probablemente.
- Me escarapela el cuerpo pensar que el pasado ya no existe, pero lo pienso constantemente. Creo que debería pensar más en el presente.
- Si mi imaginación no volara tanto, mi vida definitivamente sería más aburrida.
- Nunca me han asaltado, cuando lo hagan me desmayaré.
- Viví varios años de mi infancia traumada por la posibilidad de que me roben.
- Mi sueño es subirme a la montaña rusa más rápida y a la más alta, mientras tanto me conformo con ir al Play Land Park.
- Nunca me he lesionado o fracturado nada, solo tengo un dedo torcido.
- Dos canciones con las que identifico mi vida hace mucho tiempo: Whats up – 4 Non Blondes y One of Us – Joan Osborne.
- No siempre digo lo que pienso.
- Me gusta leer el diccionario.
- Soy un poco antisocial.
- Soy la última de cuatro hermanos y la única mujer.
- Nunca he visto fantasmas pero espero algún día ver uno.
- Me gusta leer y escribir.
- Algún día escribiré un libro, aunque a veces pienso que conozco muy poco sobre referentes aún.
- Tengo complejo de detective desde que era chica.
- Le perdí el roche a bailar a los 15, ahora me gusta hacerlo.
- Tiendo a saturarme mentalmente muy seguido, y muchas veces por emociones ajenas.
- No tengo religión. Creo ser deísta.
- La fe no me nace, a pesar de mis infinitos intentos.
- No soy muy ‘lady’.
- Tengo 6 diarios escritos, de diferentes años.
9 de octubre de 2010
40 cosas sobre la incauta
31 de agosto de 2010
Tres al hilo.
Había olvidado lo porosa de mi naturaleza, la increíble capacidad con la que absorbo todos los estados de ánimo de los demás. Por momentos quisiera que las emociones solo choquen contra mi burbuja y dejen de reventarla, y dejen de calar en mi esponjosa seriedad, que cuando estoy seria es cuando con más urgencia necesito una depuración (o en su defecto, un psicólogo).
Esto es un cliché (y esto es una advertencia)
Por favor, deja de querer conquistar ideas con ideas y conquista el corazón con el corazón (es más fácil y más bonito).
(¿Es que acaso no sabes ponderar?)
Yo no soy nadie
No soy nadie. Y a veces siento caer en la mísera estrechez de varios otros. Y a veces opino o no digo nada. Y no es que sea presumida pero no soy la vida para andar enseñando cuando ya todo está estropeado...o construido. Y mientras me conversan espero que la vida llegue pronto y dé cuenta de sus poderes (digo vida y no karma; vida, experiencia). Esos que yo no tengo para dar lecciones, en ocasiones no tengo ni autoridad moral. A veces solo creo que todos deberían intentar ser nadie por un minuto y darse cuenta de con cuánto ego se han revestido olvidando que son polvo en un futuro, como todos. Y como nadie al mismo tiempo.
17 de agosto de 2010
15 de agosto de 2010
los nervios míos
Todos los principios de algo me causan escalofríos y no me dejan dormir. Debería dejar de saber que son el principio de algo, porque mi cerebro suele aprovecharse de los estragos que ocasiona en el resto de mi organismo.
díadevida
Juegas con tu perro y mientras lanzas la pelota y él va por ella, caes en la cuenta de que estás viviendo, y luego caes en la cuenta de que estás pensando que estás viviendo, que esto es realidad; y piensas en abstracto buscando otra. Te imaginas cómo sería no pensar, que todo es ilusión, que en verdad nada existe y que no tienes idea de cómo es que estás viviendo, y qué es vivir. Y no entiendes nada, y vuelves a arrojar la pelota.
10 de agosto de 2010
Esta es una huella de amargura que ya se va (¡chau!)
Definitivam
ente las palabras son como flechas, como dardos, y encuentran en mí un corcho poroso y sensiblero. Si no, pregúntaselo a la barrera que funge de filtro y desecha atisbos de afecto de cada palabra que le dirijo.
Justo en mi diana. En cada recuerdo ahora florece la grieta y el encanto se desvanece. Posiblemente haya sido necesario el chasquido para despertar, o tal vez, libremente, me esté convirtiendo en lo que siempre dije no querer ser nunca. Y lo complicado que es querer demostrárselo a alguien, y la ética que te obliga a ceñirte a tus cosas, y lo desastrosa que puede ser la ambición desde esta edad...y la sensibilidad de algunos corchos.
Y tú, deseando enmendar palabras dichas con algunas no vertidas. Con cuidado, puedes clavar aún más profundo el dardo en el intento. La complicidad no actúa sobre vacío y ya se fue. La ambigüedad de las acciones humanas en su esplendor.
La energía que queda solo convierte la chispa de aquel lejano ingenio en plagio, cuando se ve circundado por esos matices tuyos que tienden a encerrar más de una intención (tan inmiscuidas entre sí que temo por ti) (y por mí, porque no solo me escarapelan la piel, sino que aborrezco las cuádruples intenciones). Lo difícil que es volver a conocerte ahora, volver a mirarte con compasión. Y el desenmascararte puede llevar a la ruina a cualquiera.
Muéstrate. Entrégate a la justicia y no a la fama.
ente las palabras son como flechas, como dardos, y encuentran en mí un corcho poroso y sensiblero. Si no, pregúntaselo a la barrera que funge de filtro y desecha atisbos de afecto de cada palabra que le dirijo.Justo en mi diana. En cada recuerdo ahora florece la grieta y el encanto se desvanece. Posiblemente haya sido necesario el chasquido para despertar, o tal vez, libremente, me esté convirtiendo en lo que siempre dije no querer ser nunca. Y lo complicado que es querer demostrárselo a alguien, y la ética que te obliga a ceñirte a tus cosas, y lo desastrosa que puede ser la ambición desde esta edad...y la sensibilidad de algunos corchos.
Y tú, deseando enmendar palabras dichas con algunas no vertidas. Con cuidado, puedes clavar aún más profundo el dardo en el intento. La complicidad no actúa sobre vacío y ya se fue. La ambigüedad de las acciones humanas en su esplendor.
La energía que queda solo convierte la chispa de aquel lejano ingenio en plagio, cuando se ve circundado por esos matices tuyos que tienden a encerrar más de una intención (tan inmiscuidas entre sí que temo por ti) (y por mí, porque no solo me escarapelan la piel, sino que aborrezco las cuádruples intenciones). Lo difícil que es volver a conocerte ahora, volver a mirarte con compasión. Y el desenmascararte puede llevar a la ruina a cualquiera.
Muéstrate. Entrégate a la justicia y no a la fama.
Malditos sean todos los corchos melodramáticos del mundo de hoy.
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