4 de enero de 2011

De penas

No traigo pena ya, más que la que se viene disolviendo en risas y añejas dudas que se van retrayendo de nuevo. Estaba dicho, que con nada de eso llegaría yo a buen puerto, y qué lástima porque de lo de siempre uno se aburre. Es una pena débil, no muy sincera, porque no es que lamente lo no ocurrido, sino la falta de materia real para seguir escribiendo ceñida al suelo. Es solo una pena que no debió haber surgido; es de esas que brotan lunes para morir miércoles. Entonces fue su muerte también, la muerte de una pena sin haber madurado o cambiado, fue casi el aborto de una pena. Y qué penosa resulta ahora mi falta de penas reales. Porque de lo de siempre uno se aburre.

20 de diciembre de 2010

´5p

¿dónde merece mi sombra ser aplacada?
sentada frente a una máquina en un lugar cuya luz me estremece la sien
o en las calles amarillas donde la noche siempre me gana en premura.
Cuando un plan se marchita sólo queda pensar en hipótesis. Pero de haberse consumado posiblemente no hubiera escrito estas líneas. Y tal vez hubiera preferido no escribirlas y salir a tomar aire en su lugar, y así saber que lo imprevisto se convierte en plan.

4 de diciembre de 2010

Flecha

Mi ilimitado flujo de palabras no dichas

Mis lamentos

Mis poco decoradas formas de hablar

Mis ideas inconexas

Mi constante pérdida de perspectiva

Mis saludos inciertos

Mis ganas de gritar

Mis miradas al piso

Mi velocidad al caminar

Mis abstracciones

Mis temblores de pierna

Mis aplausos

Mi dificultad para hablar en público

Mis reacciones siempre contrarias a lo que quiero en realidad

Para cuando me doy cuenta, siento que ya nada de ahí me pertenece, todo brota y se va, no se acaba, solo se va. Solían irse sin dirección alguna…hasta hoy, hasta hace unos días, en donde las imprecisiones han puesto en tela de juicio mis mensajes, y ahora soy conciente de nuevo de todo lo que dejaba ir, y por controlarlo todo sin querer, termino transmitiendo lo mismo. Porque siempre hay nombres propios en medio de toda esta maraña. Y porque cuando ni yo entiendo lo que escribo, se avecina una señal.

9 de noviembre de 2010

esto está sin llave

Yo no entiendo de pruebas
si es esa la pregunta que te asalta de vez en cuando
tan ansioso, tan lerdo
tan alegremente agotado

no entiendo de pruebas
no camines por mis sendas
que son nunca garantía
y siempre cepo inseguro

son los riesgos que no tomo
esos los que te evitan el desconsuelo
y festejan a tus espaldas la querella perdida
que no va más y no va más

y qué, si es apenas una prueba
prueba de qué
de qué no voy más, no voy más
por mi propia senda

que fácilmente he huído
de lo que de haber sucedido
hubiera dejado una prueba de ser.

silencio imprudente

qué terrible pensar
que su fin dependa del temido son de las manecillas vacilantes
(de una, de dos, de tres)

que es aplacado solo luego de su propio ardor
y que entonces no vale de mucho
vale de nada, vale de poco

poco avanzo si me aferro al juego
si por acallarlo lanzo gritos
¡gracias!
cuántos momentos vertidos en compostura
¡gracias!
me falta de todo, menos el silencio candente

cuánta mente en irritación
cuánta es la espera helada
a por mí, a por mí
a ahuyentar el silencio candente
el silencio imprudente
(no me hace falta)

tan maldito, tan denso
que ni el suspiro lo devora
ni lo acalora la brisa
y no, nunca termina ahí donde empezó.

31 de octubre de 2010

La memoria. lado B (noctívago)

Solía pasarle, ya han sido más de tres oportunidades, en que se encontró paralizado sin saber cómo debía continuar actuando. Le perturbó nuevamente la sensación de tener un vacío en la memoria y le hizo vacilar acerca de si su conducta a continuación tendría o no sentido. No recordaba con claridad cómo era antes y no tenía claro cómo actuar ahora frente a quienes ya lo habían visto y conocido en ese entonces. El sentimiento de frustración al darse cuenta de que dependía de una imagen propia que ahora le era ajena lo desconcertó por días, sin entender cómo podría haberse olvidado de quién había sido. Pero luego surgió una duda, de esas que parecen encontrar siempre el lado positivo a lo que no tiene solución: ¿no es bueno acaso obrar y comportarse de acuerdo a las circunstancias de manera espontánea? ¿por qué se ofuscaba tanto buscando la continuidad de quien era? (pues claro, para no asustar a las personas si es que de manera abrupta su personalidad daba un giro desconocido, hasta por él mismo). Pero, de todas formas alguna de todas sus voces internas, le decía que hubiera el cambio que hubiera, sería difícil cambiar la esencia. La pregunta que se hizo entonces fue ¿de qué me sirve conservar mi esencia si no es lo primero que ven de mí? Sí, le costó mucho entender el crecimiento, porque, a diferencia de muchas otras personas, él era plenamente consciente del proceso, aunque no quisiera.

30 de octubre de 2010

Riy

Camino y no hay prisa a pesar de la hora,
no hay luna alguna pero los faroles alumbran sobre sus propias siluetas grises en las veredas
hacía mucho tiempo que no caminaba por placer, sin prisa, sin luna.
Mis oídos, prestos, liberan los ecos maniatados durante todo el día.
El rebote cesa y la calle entra y no hay más, no hay más, no hay más que el zumbido y la brisa fría que ya no incomoda
que el invierno, que no debería haber, aún cala en mí y nunca me gusta pero ahora ahora forma parte del momento que no me daba y entonces me impregno de él.
Llevo dos bolsos y la brisa sobre la cara y camino lento
para que el trayecto sea largo, porque dejé la impaciencia en el carro anterior
la desesperación en algún cuaderno
y solo ahora me veo despojada de cargas inútiles, que al fin y al cabo desequilibran más que cualquier alforja.
Me veo desproporcionada en la vereda y me gusta
recuerdo que es tarde y camino lento
y por fin encuentro dudas e incertidumbres y las líneas en el suelo me preguntan sobre el límite entre la intuición y la imaginación...y yo que pensaba haberlo dejado todo en mi bajada del primer carro.
Son cosas que siempre se asoman y dejo para después debido al peso.
Dónde está la incertidumbre, dónde empiezo a cambiar lo que sería el destino
y si el momento se fue..
y el momento se fue, siempre tarde lo percibo
Camino y giro siempre hacia atrás para darme cuenta de que estoy casi sola en la calle y me siento minúscula
hasta que otros pies se adelantan y van de prisa
acelero el paso solo para no dejar de pisar las sombras ajenas, pero estas se multiplican y luego se esfuman
y sigo cavilando, enredada entre tanta noche y tanta lucidez.
De esta calma me llena el silencio, y me cuestiona también por qué lo guardo cuando quiero romperlo, por qué me censuro a susurros, por qué la barrera y la duda, por qué, por qué, por qué.
Solo lanzo interrogantes a todos los taxis luego de alertarme con la bocina. Un 'por qué' a todos y, al igual que todos, se diluyen en la duda sin saber que vendrá por ellos después.
Y camino, y cruzo una calle y en el parque, casi al final del recorrido, veo al mismo tipo de personas de siempre, con el mismo semblante, las mismas botellas, los mismos autos, las mismas noches, pero esta sin luna, y yo caminando con mis dudas a cuestas.

19 de octubre de 2010

46 más

  1. Últimamente cuando hablo pienso paralelamente en cómo la mente puede ser tan rápida para procesar todo lo que se quiere decir. Mientras pienso eso, siento que me quedaré en blanco pronto…y a veces sucede.
  2. Odio contestar el teléfono, con las justas contesto mi celular. Sería feliz si no existiera ninguno.
  3. Nunca he trabajado y me da miedo hacerlo.
  4. Odio el invierno. Me encanta el verano.
  5. Odio usar tacos, suelo andar en zapatillas.
  6. La comodidad ante todo.
  7. Me sorprendo de cuán incoherente puedo ser a veces.
  8. Creo ser estudiosa.
  9. No he jalado ningún curso en la universidad.
  10. Empiezo a creer, seriamente, que soy bipolar (desde que el término se puso de moda).
  11. No me gustan las flores, prefiero peluches raros y cosas que pueda usar o comer.
  12. Mi cuarto es un caos, pero así es más acogedor.
  13. Suelen decir que tengo carácter fuerte.
  14. No fumo y tomo poco.
  15. Mi primera y única borrachera fue cuanto tenía 9 años. Recibiendo el nuevo milenio.
  16. Detesto terriblemente la impuntualidad. Siempre llego a todo lugar antes de lo pactado, pero esto último es mi problema.
  17. Suelo emplear demasiado tiempo pensando y dándole mil vueltas a una sola cosa.
  18. Una vez le mandé chocolates a un profesor.
  19. Todos los días como algún chocolate o algún otro dulce. En mi casa siempre hay golosinas.
  20. Antes era bastante intolerante, ahora estoy mejorando.
  21. Si no tengo nada importante que hacer me quedo en pijama todo el día.
  22. A veces creo que aprendo más de los errores de otros que de los míos (no porque yo cometa menos, sino porque ellos se arriesgan más y eso es mejor).
  23. Cuando duermo poco ando de mal humor todo el día y no me gusta que me lo recuerden.
  24. Las amanecidas estudiando no me disgustan.
  25. Me gusta mucho más la universidad que el colegio. No extraño el cole.
  26. A veces creo que soy muy extraña pero no lo comento con nadie para no sugestionar.
  27. He ido al psicólogo y no estoy loca.
  28. Siento que la vida no me alcanzará para todo lo que quiero hacer en ella.
  29. No me sé organizar muy bien, pero siempre hago todo como debo.
  30. No sé cocinar y no quiero aprender.
  31. No sé manejar y tampoco quiero aprender, por ahora.
  32. No me gusta tomar agua sola.
  33. No me gustan las ensaladas, no saben a nada (salvo dos excepciones).
  34. Tengo un pastor alemán.
  35. Creo que cualquier cosa me entretiene.
  36. Siempre me pregunto por qué soy como soy, y cada vez encuentro más respuestas con sentido.
  37. No creo en el destino, hasta que se me demuestre que existe.
  38. Constantemente tengo breves crisis existenciales en las que me abstraigo y pienso si realmente estoy viviendo determinado momento.
  39. Ya quiero tener 30 años.
  40. Me gustaría consultar mi futuro con una bruja algún día.
  41. Tendría dos hijos. Si no, adopto.
  42. Parece que soy muy racional, aunque ahora me dejo llevar por la emotividad más que antes.
  43. Me gusta la noche y el silencio.
  44. Siempre uso dos anillos, uno en cada dedo medio de las manos.
  45. Me gusta tomar fotos, pero aún me falta demasiado por aprender.
  46. Me encantan los columpios.