
19 de julio de 2011
11 de julio de 2011
del afán y borradores tontos
6 de junio de 2011
Siempre lo mismo
5 de junio de 2011
mi encrucijada
No me permiten la ilusión, que es mi peor vicio, que me da protagonistas y nuevos argumentos para desvariar en silencio y en sonrisas.
Siempre sucumbo y no hay por qué hallar causas, suelo actuar sin ellas, hablar sin ellas.
Siempre me las invento, siempre lleno los espacios con argumentos.
Quiero creer que existen, que me orientan y que me exhortan a desviar esta verdad que, finalmente, tampoco lo es tanto.
No me pidan explicaciones si no quieren listar mis falsos vuelos.
2 de junio de 2011
28 de mayo de 2011
encuentra el error
Pero déjenme así, víctima de mis propias verdades a medias, algún día lo lamentaré y no aprenderé.
26 de mayo de 2011
Hola de nuevo.
verde a veces, sonríen a veces
los olvido luego.
Y no sé si a la undécima visita de la angustia a mis fibras podré recobrar por fin mi matiz lejano, ajeno a la realidad, porque rara vez es ésta la que me libera.
Yo prefiero el alto vuelo, la impostura y el dolor; todo lo que creo para mí.
Mis historias ficticias, el cortar hilos conductores, poder crear y creer lo que creo.
Que la realidad me limita y me sienta a pensar en un sofá, me obliga a pensar en demonios reales y cotidianos.
Y dosis diarias de realidad, para mí, son terriblemente insoportables, me entumecen y entorpecen el sentir desordenado y expectante, calma inquietudes que con mucho esfuerzo azuzo y no, no me resisto, tengo que volver.
Los días transcurren igual, sobre ellos yace mi intento de acoplarme a la vida real y con sentido.
Y aunque a veces ella sea verde o intente sonreír, me cuesta acostumbrarme a que detrás de eso siempre hay una razón.
De todas maneras, esos días, los días, todos los días , los olvido luego.
2 de abril de 2011
Mi furioso empeño utópico por toparme con un desafío sobrehumano
lo que me impulsa no tiene sentido
un grito sin sentido, un grito al absurdo
no hay explicación y no hay derecho a exigir nada
no preguntes por qué grito y por qué no lo hice cuando debí.
Suficientes dudas con las mías, las que me arrebatan el sentido común, me arrebatan el silencio, el sueño, la pesadez, los días.
Todo lo que alegre perdía en el camino se refugiaba, sin saber, un paso más atrás de nuestros pies, de los tuyos se escondían siempre y al virar no veías nada.
Era un salto al vacío.
Eran mis pasos lentos.
Eran los esquemas rotos los que me sorprendían y tal vez la razón de todo, la razón por la que escribo hoy. Los lazos estrechos, los aromas densos, la costumbre ilusoria, la risa indescrifrable que ocultaba días que no hubo, que demandaba más, que faltó tiempo porque nunca superamos el silencio del preludio.
Y mientras tanto yo y mi furioso empeño utópico por toparme con un desafío sobrehumano.